Sin energía no hay movimiento ni, por tanto, desarrollo evolutivo. Asimismo, sin un marco o modelo teórico donde colocar ordenadamente los componentes de la vida, tampoco hay posibilidad de mejora y resolución de conflictos. Todo ello lleva a considerar todos los principios de la Alquimia Tradicional. Esto incluye la observación de La Creación, y el aprendizaje para mejorar cualquier condición de nuestra existencia: desde los trastornos corporales, hasta los sociales y psíquicos, como una orientación, no doctrinal ni excluyente, que desemboque en el máximo despliegue de las capacidades humanas, conforme a sus propios esfuerzos.

Esta dimensión de eficiencia es lo que lleva a incorporar a la enseñanza de la HomeoSpagyria, la parte más escondida y necesaria, la llamada alquimia interna, denominada por los chinos Nei Tan. Estos ejercicios, practicados habitualmente,  incrementan la vitalidad del alumno, favoreciendo un descubrimiento y metabolización psicoenergética de sus propias ‘toxinas’ internas, adquiridas según su propio molde educativo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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