Hipócrates

Hipócrates, padre de la Medicina Occidental y figura emblemática de la MTO, enunció ya en el siglo V a. de C. dos métodos para conseguir la curación:

  • Método de los Contrarios: Contraria contrariis curantur. Establecía que lo contrario se cura con lo contrario, pero entendiendo esos contrarios no desde un punto de vista farmacológico, como haría posteriormente la Alopatía, sino como modos de actuar y comportarse: Sobreesfuerzo-descanso, hambre-alimentación o sed-bebida.
  • Método de los Semejantes: Similia similibus curantur. Inspirador de la Medicina Tradicional de Occidente, señalaba que el medicamento que tomado en dosis tóxicas reproduce el cuadro clínico de la enfermedad, sería capaz de estimular los mecanismos de curación si se administra en concentraciones bajas.

Para Hipócrates, toda actuación médica debía estar orientada el establecimiento de un tratamiento que abarcara a la totalidad del ser humano, tanto en su esfera física como psíquica y en su relación con el entorno, pero individualizando el proceso. “No hay enfermedades, sino enfermos”, afirmaba.

El planteamiento hipocrático se mantuvo inmutable durante siglos, pero con la irrupción de Claudio Galeno (138-201 d.C.), defensor del Método de los Contrarios, y su posterior relevancia, la MTO entró en una fase de estancamiento que se prolongó durante los casi mil años que duró la Edad Media, con su consiguiente debilitamiento.